El cuerpo en la práctica deportiva

En este punto nos propondremos reflexionar sobre la práctica deportiva a nivel profesional. Partiremos de la experiencia de Cecilia en equipos de voley e iremos haciendo un recorrido sobre el quehacer cotidiano teniendo en cuenta postulados de Merleau-Ponty en su texto “La espacialidad del cuerpo propio y la motricidad”. Terminaremos con algunos interrogantes y aspectos a explorar.
Es primer lugar, nos parece importante distinguir dos instancias: entrenamientos y partidos.
El entrenamiento es el espacio del aprendizaje, es clave para adquirir nuevas disposiciones corporales, nuevos hábitos para contar con más variables de juego a la hora de jugar un partido -la intención es ganar-. Por consiguiente, la exigencia competitiva empieza por los entrenamientos. En los mismos, para “fijar” gestos técnicos en el cuerpo, el deportista repite sistemáticamente movimientos específicos. Se auto-observa y observa a otros compañeros de equipo realizando esos mismos movimientos. No alcanza con intelectualizar y comprender esos movimientos para asimilarlos, es necesario repetirlos hasta el cansancio. Tal como dice Ponty, “es el cuerpo quien “comprende” en la adquisión de un hábito”, asimilando nuevos núcleos significativos. “Se aprende un movimiento cuando el cuerpo lo ha comprendido, esto es, cuando lo ha incorporado a su “mundo”, y mover su cuerpo es apuntar a través de él hacia las cosas, dejarlo responder a la solicitación que se ejerce sobre él sin que medie ninguna representación”.
Pero, Merleau-Ponty se pregunta: “Si el hábito no es un conocimiento, ni un automatismo, ¿qué es? Se trata de un saber que está en las manos, que no se da sino al esfuerzo corporal y que no puede traducirse por una designación objetiva”. Este esfuerzo corporal del que habla Ponty para la asimilación de hábitos, suele estar acompañado por correcciones verbales realizadas por el/los entrenador/es. Este sistema de equivalencias es explicado por Ponty con la noción de esquema corporal y lo define como “invariante inmediatamente dado, mediante el cual las diferentes tareas motrices son inmediatamente trasladables. Es decir, no solamente es una experiencia de mi cuerpo, sino también una experiencia de mi cuerpo en el mundo, y esto es lo que da un sentido motor a las consignas verbales”.
Este cuerpo, que es en el mundo, que habita el espacio y el tiempo, ¿cómo responde a solicitaciones que exigen cierto nivel de rendimiento en sus prácticas? ¿Cómo responde a las exigencias propias o ajenas -entrenador/es y compañeros de equipo- en situaciones determinadas?
Es interesante analizar dos fenómenos opuestos que se observan en el deporte. Por un lado, cómo disposiciones corporales adquiridas se reasumen y reutilizan inesperadamente, por ejemplo, en un partido una jugada no muy entrenada sale espectacularmente o un movimiento corporal sale mejor que nunca. Claramente, estas sorpresas son recibidas con agrado. Por el otro, el ámbito del deporte no puede dar cuenta de por qué disposiciones corporales ya adquiridas en el cuerpo a través del entrenamiento no emergen ante solicitaciones específicas en instancias de nivel competitivo.  En este sentido,  Ponty habla del acuerdo entre la intención y la efectuación, en estos casos la intención está, pero el movimiento no logra efectuarse. Cuando se presentan estas situaciones, el ámbito deportivo no tiene respuestas ni soluciones.
Quizás haya que ir más allá de lo explícito y bucear en el sentido latente de las experiencias. Es decir, objetivar lo percibido y reflexionar sobre la práctica. Por lo general, estos espacios son menospreciados, se conciben como pérdida de tiempo: “cuando las cosas no salen hay que entrenar más”. Queremos aclarar que no estamos proponiendo que un equipo deportivo devenga un espacio de reflexión de las características de nuestra comisión del Seminario de Diseño Gráfico y Publicidad, pero sí creemos que en este punto se están pasando por alto potencialidades productivas del sujeto. Nos preguntamos qué pasaría si, al menos en las situaciones puntuales antes descriptas, se pensara sobre las acciones. Tal como propone Ponty, esas operaciones mentales sedimentadas del “mundo de los pensamientos” son luego reutilizadas y reasumidas en movimientos del pensamiento y en experiencias perceptuales.
Notamos cómo la concepción de sujeto cartesiana prevalece en los modos de hacer de nuestra sociedad. Algunos sujetos hacen y otros piensan. En la práctica tal como la venimos describiendo, el  deportista es un “cuerpo” que no se vale de sus reflexiones -las entiende como mera pérdida de tiempo- ni de sus disposiciones mentales para mejorar y resolver situaciones en el mundo en el que es, en el que su cuerpo se despliega frente a sus tareas.

Estas líneas son un fragmento del trabajo que hicimos con mi amiga Juieta Gros (con quien la máquina de producción intersubjetiva es inacabable), titulado “Los textos en el cuerpo” y que aborda las siguientes temáticas:

  • La percepción en la cultura del consumo fragmentario en Internet
  • Cuerpos que viven en milongas, cuerpos que viven en canchas de voley…

La espacialidad del cuerpo propio en la danza del tango improvisado

El cuerpo en la práctica deportiva (inicio de este post)

  • Sobre cómo este parcial es una forma instituyente de sentido

En el contexto de la toma de la facultad de Ciencias Sociales de la UBA, tuvo lugar en mi comisión de la materia Seminario de Diseño Gráfico y Publicidad, a cargo de Mariela Singer, y cuyo titular es Carlos Savransky, un debate sobre las formas tradicionales del quehacer educativo tal cual las conocemos en nuestra sociedad.  Estos planteos adquirieron mayor solidez e intensidad en virtud de la lectura del texto “Lo imaginario: la creación en el dominio históricosocial” de Castoriadis. Sobre esta base teórica se planteó la posibilidad de producir una nueva forma de relación entre el docente y el alumnado, una manera distinta de ser estudiante, “que el aula sea un lugar de pensamiento, reflexión y producción, y no de mera reproducción de teorías, conceptos, textos”.  En este sentido, se propuso que la instancia del parcial sea también una instancia de producción en la que podamos relacionar los textos con nuestras experiencias de vida, nuestras inquietudes y nuestros intereses.

Entonces, la clase pasada, jueves 07/10, presentamos producciones con ideas y reflexiones interesantísimas que ya están circulando por nuestras casillas de mails para criticarnos, enriquecernos e ir por nuevas lecturas, profundizaciones y producciones.

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