Zapateo de plumas cruzadas…

Lugar físico: Una pequeña ventana de gmail.

Tiempo: En el “mientras” laboral.

Quiénes: Ellxs.

Qué: La dimensión ondística en torno a la elección de calzado

– No calzó la onda.

– ¡Qué verbo raro usaste!

– Bueno…calzar, conectar, vibrar a la par, etc, etc, etc.

– Yo me imaginé una onda queriéndose poner un zapato.

– Hay ondas que no calzan.

Hay un poco de eso…

para anclar

y dejar de girar

hacer pie con determinado calzado cuya onda calce.

– Sí, puede ser…

– Lo estoy tipeando mientras lo pienso.

– Y sí, cuando un zapato no te queda te empieza a lastimar.

Hay zapatos que son más flexibles y se amoldan al pie, otros que no ceden nunca.

– Otros que empiezan a quedar chicos.

– Simplemente es muy difícil caminar, avanzar, con un zapato que no calza bien.

– Quizás también hay que calzarse con zapatos que no impliquen avance lineal. El zapato luego cambia la percepción que tiene el pie de sí mismo.

– Y claro, ese pie que pensaba que solo podía usar UN tipo de calzado, que SOLO ESE TIPO le gustaba, se puede descubrir queriendo otros zapatos, otras hormas, otras ondas que supone calzarán mejor.

– También quedan callos, marcas, andares felices y tristes.

Luego, el pie solo, desnudo, se encuentra consigo mismo con lo transitado y se plantea deseos de nuevos recorridos.

– Porque como dice la canción: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Me voy para casa.

– Bye vai! Buen zapatear por la bella y transitada gris ciudad!

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