Búsqueda de nuevos sentidos

“La literatura es también el conjunto de las estrategias

que apuntan a destronar

esa lógica de la sumisión al Modelo

 e introducir la diferencia” _ Peter Pál Pelbart

A partir de Herman Melville y Franz Kafka surgen innumerables preguntas acerca del sentido de la vida, de la condición humana, de la ruptura de ciertos modelos sociales establecidos, de la evolución personal y de las diferencias.

H. Melville es precursor de F. Kafka.  El primero en “Barteby, el escribiente” y el segundo en “La metamorfosis” y “La condena” describen el individualismo del hombre contemporáneo, la ausencia del sentido comunitario de la vida.

Algunos datos personales de Kafka se ven reflejados en sus obras. Llevó una doble vida: de día trabajaba tediosamente en una compañía de seguros y de noche escribía extrañas historias de alienación y desesperación. Vivió siempre con su padre, despreciaba su trabajo, no tenía éxito en el amor y poseía una salud precaria. Durante toda su vida se consideró a sí mismo un proscripto: judío en una sociedad cristiana, alemanoparlante en Praga. Su obra se convirtió en sinónimo de paradoja y absurdo en un mundo donde nada, ni las relaciones personales, ni la comunidad, ni la existencia misma, tenía sentido.

Melville, a pesar de pertenecer a una familia acomodada, se embarcó en un ballenero y realizó un viaje de cuatro años por los mares del sur. Fruto de esta experiencia surgieron varias novelas, de las cuales la más famosa es Moby Dick.

¿La sumisión al “Modelo” garantiza la vida?

 “Bartleby, el escribiente” es una muestra fiel de “lo neutro” de la vida. La historia del escribiente que es contratado por un abogado para copìar documentos manuscritos muestra la presencia de una respuesta inesperada e irracional en un mundo burocrático donde la obediencia es lo esperable. A través de la frase “Preferiría no hacerlo” ante diferentes pedidos del abogado – jefe Bartleby genera un extraño desasosiego en el estudio que contamina a los demás. Su pasividad es arrasadora porque elimina lo que se prefiere y lo que no. Ni esto ni aquello vacía el sentido de la vida. Al rechazar todo alcanza una “nada de voluntad” , consigue una nada querer. Es como si Bartleby dijese: Yo preferiría nada a algo.  Muere en la cárcel solo, desequilibrado. Sin embargo generó a su alrededor un movimiento por el cual los demás empiezan a dudar de la propia razón. Un Bartleby gris, inmóvil, petrificado desencadena un cambio en el lenguaje, los lugares, las funciones.

En “La metamorfosis” Kafka degrada al hombre hasta transformarlo en un insecto que pierde su lugar, su familia, su lenguaje, su trabajo, su propia vida por desear algo diferente al mandato familiar. La primera frase del cuento ilustra la situación “kafkiana” arquetípica: “Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana de su sueño intranquilo, se encontró en su cama transformado en un insecto gigantesco”. La aparición de algo insólito genera también movimientos en la familia. El personaje tiene que transformarse en “bicho” para quebrar la monotonía del trabajo, la sumisión al jefe, al padre. Al desaparecer, aparentemente todo el ciclo termina. Sin embargo, “la hermana”, única aliada posible, comienza el mismo camino de alienación y sin sentido trazado por los padres-sociedad.

En “La condena” el vínculo padre-hijo ilustra ferozmente la no aceptación del crecimiento, de la evolución, del propio deseo. Promueve la culpa de quien intenta el éxito. El casamiento, el éxito económico son hechos que hay que ocultar porque producen malestar en los otros que por alguna razón carecen de ellos. La metáfora del padre que condena a morir ahogado a su hijo por ocupar su lugar, lo convierte al personaje en un suicida, que se mata a sí mismo para no “matar al padre”. El amigo representa ese otro yo valorado por el padre, a quien necesita  el protagonista para satisfacerlo.

Los tres personajes muestran que la sumisión al Modelo garantiza la vida y que contradecirlo desencadena la muerte. Ahora bien, ¿una vida sometida al Modelo puede ser clasificada como vida? En mi opinión es sobrevivencia, una vida sin sentido, vacía, sin objetivos personales, con automaticidad. Es decir, vida es realmente vida si tiene al menos una razón estimulante por la cual vivirla. En las tres obras los personajes mueren por no adaptarse a este Modelo, pero, ¿quién define si lo “extraño” son ellos o el modelo que no cumple con las necesidades de vida de los que se rigen por él?

Los hechos relatados conmueven de tal manera que nos obligan a pensar nuevos sentidos, tal vez, nuevos modelos.

Ensayo sobre “Bartleby, el escribiente” de H. Melville, “La metamorfosis” y “La condena” de F. Kafka acerca del sentido de la existencia.

 

Cecilia Sabatino Arias
4º 1ª
Año 2004
Normal Superior en Lenguas Vivas Sofía Broquen de Spangenberg

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